BENEFICIOS DERIVADOS DE LA CUSTODIA COMPARTIDA
La
custodia compartida es una de las opciones que tiene cualquier pareja que está en trámites de separación o divorcio.
Cuando los ex cónyuges eligen este tipo de custodia, suelen optar
por trabajar juntos en vez de luchar entre ellos.
Si bien es cierto que no siempre se da el caso de que los progenitores elijan esta fórmula, si la escogen lo normal es que
trabajen en colaboración para conseguir que se cumpla el mejor interés de su hijo.
Los niños que tienen a ambos padres
involucrados activamente en su vida, sobrellevan, normalmente mejor, el divorcio de estos.
Esta modalidad implica que ambos progenitores tienen los mismos derechos con respecto a sus hijos, y que ambos podrán
pasar tanto tiempo como sea posible con los niños.
Se trata, por tanto, de una fórmula bastante equitativa en cuanto al reparto de derechos y responsabilidades de ambos padres, aunque la distribución del tiempo no tiene porque ser necesariamente al 50 por ciento, ya que los progenitores pueden optar por cualquier otra modalidad de reparto del tiempo.
La custodia compartida, por tanto, es una
opción muy práctica, que da a los progenitores la
oportunidad de compartir al niño, y ayuda al mismo a mantener unos fuertes lazos paternofiliales con ambos.
Mantener la salud mental y la paz durante el divorcio es de suma importancia para todos los miembros de la familia, y sin duda esta modalidad de custodia compartida puede ayudar a ello.
En los supuesto en que se formula y aplica ésta correctamente, los menores tendrán muchas
menos posibilidades de sentirse desplazados y abandonados por uno de los progenitores, lo cual sucede con excesiva frecuencia en los supuestos de custodia monoparental.
No obstante, es importante recordar que el supuesto de custodia compartida no sirve para cualquier familia, y hay ocasiones en que puede que no sea beneficiosa. Nos estamos refiriendo a los supuestos excepcionales de que alguno de los padres esté luchando contra alguna adicción o sea inestable, abusivo o violento.
Cuando uno de los progenitores es
irresponsable en relación con sus obligaciones como padre, es evidente que
no será idóneo establecer este tipo de responsabilidad coparental.
La custodia compartida, a largo plazo, genera beneficios al
establecer unos lazos más fuertes con ambos progenitores y puede, en muchos casos, ayudar a estos en su nuevo estatus como padres divorciados.
Si tú y tu ex lleváis una relación amistosa o, por lo menos, civilizada, y tenéis la intención de comunicaros de forma madura y efectiva, esta modalidad puede ser una opción adecuada para tu familia.
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