¿CÓMO SE SIENTEN LOS NIÑOS
ANTE UN DIVORCIO?
El
Divorcio es un proceso definitivo de ruptura de una serie de lazos emocionales, a partir del cual, se deberá acometer la reconstrucción de una nueva situación.
El Divorcio, en sí mismo, no es un
suceso aislado y fragmentario, sino que debe ser tomado como un paréntesis y analizarlo como tal, tanto en el tiempo como en el espacio.
Los padres, y mucho más los hijos, necesitan
tiempo para analizarlo, así como
para asumirlo, y es a partir de este momento, en el que los progenitores, deberán proceder a construir una nueva situación que discurrirá por fases sucesivas.
El Divorcio, como proceso de ruptura de lazos emocionales, entrañará muchas
situaciones de estrés para los cónyuges que han de tomar tan dramática decisión.
Esta situación de tensión, normalmente, por su fuerza expansiva, será, claramente
percibida por los Menores, aún cuando los padres hagan un gran esfuerzo para controlar sus emociones.
Una vez comunicada
la decisión, es evidente que la misma,
no será bien recibida por los hijos, sus reacciones pueden ser múltiples, pero, en niños pequeños suele producir ansiedad o reacciones de carácter depresivo, así como, la aparición de episodios de mal humor.
En otras ocasiones, surgirán las lágrimas o reacciones de llanto prolongado e insomnio, ya que el niño dormirá poco y mal.
Es relativamente frecuente que se produzca una
repercusión en el rendimiento escolar del Menor, una vez que el Proceso de Divorcio esté un poco más avanzado.
Frecuentemente, los menores, necesitan un apoyo que les sirva de ayuda, el cual puede serles brindado, bien por sus propios padres o bien, de manera especializada, por un
Psicólogo Profesional, para poder superar el trance, pues la tristeza y la rabia se traducen en un comportamiento negativo del niño, del que le es difícil salir.
Es fundamental
potenciar los Sentimientos Positivos del Menor hacia cada uno de sus progenitores, procurar no dañar su autoestima, ni fomentar el estrés que el niño ya está padeciendo.
Éstos, tienen que ser capaces de
querer a ambos padres, a pesar de que, pueden darse situaciones de absoluta tirantez, con el progenitor que abandone el Domicilio Conyugal.
Es esencial, por tanto, que el pequeño se sienta libre para poder querer a sus dos padres, y esto depende fundamentalmente de que,
ambos creen un ambiente seguro y armonioso a pesar de las diferencias irreconciliables que les separan.
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