EL ABUSO EMOCIONAL:
5 SIGNOS PARA RECONOCERLO
Una
buena relación entre los dos miembros del Matrimonio, se basa fundamentalmente en la
recíproca confianza, respeto y amor.
Si esa relación es
armónica y equilibrada, debe existir un tira y afloja por ambas partes, e incluso, cuando existan
conflictos, que los habrá y sin ninguna duda surgirán, seguirá existiendo ese respeto y consideración hacia el otro.
Sin embargo, desgraciadamente, existen relaciones en las que no se da dicho equilibrio, ya que
uno de los miembros de la pareja,
ostenta todo el poder, carga con la totalidad del trabajo doméstico al otro miembro y le domina y controla absolutamente, llegando a anularlo.
Cuando esta situación se produce de
forma psicológica, es decir, no hay ningún tipo de violencia física, se puede denominar como
Abuso Emocional.
En España, cada vez existe un mayor grado de
conciencia social de que las personas pueden golpear no sólo físicamente sino también psicológicamente, y que los
efectos de estos golpes son
mucho más demoledores que los derivados de la violencia física.
El
Abuso Emocional, por su modo de operar, se desarrolla sobre todo en las
relaciones de pareja, y el abusado no se da cuenta de que se haya instaurado esta situación hasta que no se ha
cronificado ya en la relación.
Normalmente la
toma de conciencia y la búsqueda de ayuda, llega tarde, cuando la autoestima del lesionado se encuentra ya muy desgastada y erosionada por un largo periodo de tiempo.
En el
Matrimonio, ambos esposos, se conceden
recíprocamente, o de común acuerdo,
derechos sobre sus personas, su intimidad y sobre el uso de los recursos económicos; se comparte mesa, mantel, cama, proyectos de futuro e hijos.
En definitiva, cada uno queda expuesto al otro como consecuencia del amor.
Por ello, esta Institución es el campo, en el que, por lógica, aparece esta patología con más frecuencia, ya que los miembros de la pareja están relativamente desarmados, y en estado de
dependencia respecto del otro.
A continuación te señalamos
5 situaciones corrientes, en las que uno de los miembros de la pareja, puede ser
considerado como abusador emocional:
1. Las críticas e insultos de un miembro de la pareja, normalmente, el varón, son la regla y no la excepción. En las parejas normales, es corriente que en un momento dado o determinado, se diga algo, sin mala intención, pero que puede
ofender a la otra persona, por lo que al final se acaba inmerso en una discusión. Para finalizar la misma, el que la ha comenzado, lo normal es que acabe con una disculpa.
Pero, en el caso del abusador emocional, hace de esta situación
algo rutinario, como una especie de costumbre, en la que deja en una posición de inferioridad a la víctima, dejándola como un o una incompetente.
2. Cuando un miembro de la pareja intenta pasar más tiempo del normal con otras personas que con el abusador, él o ella, pueden llegar a amenazarle o prohibirle el ver a esas personas, o bien, intentar que se sienta culpable por salir, quedar o hablar con ellas. El
aislamiento es muy bueno desde el punto de vista del abusador, ya que le hace más vulnerable a sus intenciones.
3. Si quieres continuar con tus estudios que dejaste inacabados, mejorar tu ámbito laboral, o mejorar tu posición social, tu pareja, caso de ser un abusador emocional, puede tratar de
intentar evitarlo por todos los medios, criticándote tu elección con frecuencia y a lo largo de todo el día.
4. Cuando la relación entre dos personas es íntima y equilibrada, el abuso emocional puede ser más una lucha de poder que una simple discusión, dentro de esa relación de respeto, consideración y cuidado. Por lo que, ante un caso de abuso, puedes verte
privado deliberadamente del afecto y amor que debería corresponderte y que, normalmente, quieres.
5. Puede ser, que en ocasiones, notes un acto bondadoso o una buena intención esporádica, pero esto sólo será una excepción y, a menudo, responderá a algún hecho particularmente malo derivado de algún comportamiento abusivo hacia ti. Si crees que es un signo de cambio, muy pronto quedarás contrariado, pues
el abusador, no cambia.
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