LAS DISTINTAS FASES PSICOLÓGICAS DEL DIVORCIO
Normalmente una
Crisis Matrimonial que termina en Divorcio, no finaliza con su disolución, la relación entre tú y tu ex pareja no acaba ahí, sino que comienza un periodo de tiempo mucho más doloroso, donde deberás
reestructurar todos los aspectos de tu vida, y casi, podemos decir, tu modo de pensar.
Si trabajáis juntos, podréis crear una nueva relación y tratar de quedar lo mejor posible para ser como debería ser, que es los
padres de vuestros hijos.
Todo este proceso, sin embargo,
requiere de bastante tiempo, deberéis ser conscientes de las distintas etapas con las que os vais a encontrar a lo largo del camino, y en este iter, os vais a encontrar
conjunta o separadamente.
Os las voy a señalar a continuación:
1. Fase de Duelo: en este periodo, un esposo, o los dos, sentiréis el
dolor de la separación en distinta intensidad, por la pérdida de la relación matrimonial, este sentimiento puede verse acompañado por
irritación, ira, enfado o sentido de culpabilidad.
En muchas ocasiones puede existir la necesidad de censurar conductas del otro cónyuge o tener un gran sentido de la
culpabilidad de uno mismo. Estos sentimientos pueden ser muy normales aunque te puedan asustar o molestar y sientas unas sensaciones muy desagradables.
Como comprenderás,
esta etapa no puede acelerarse, y te llevará tu tiempo el que desaparezca. Deberás permitirte experimentar el proceso de tiempo hasta que desaparezca. Si lo consideras necesario deberás buscar la
ayuda de un Profesional que te asesore y aconseje.
En todo caso, deberás asegurarte, que todos estos sentimientos nunca se dirigen contra tus hijos y que no les afectan.
2. Fase de Dependencia: durante esta etapa las emociones fuertes pueden haberse diluido, pero una
necesidad de distinto apoyo, como pueda ser financiero o emocional, puede seguir siendo necesaria, junto con la ayuda para resolver ciertos problemas diarios.
El
hábito de dependencia de uno sobre el otro, respecto de la ayuda y de la compañía puede persistir durante un periodo indefinido,
especialmente si existen hijos o en un Matrimonio largo.
Esta interdependencia
podría durar años. No tienes por qué preocuparte, se considera algo sano y positivo.
3. Construyendo una nueva identidad: cada cónyuge, en un Matrimonio, basa una parte de su
identidad en la relación matrimonial, por lo que, cuando ésta se acaba, se requiere un periodo de tiempo para conseguir una nueva como persona soltera.
No te preocupes, aunque este periodo sea un
proceso doloroso en el que tengas que autodescubrirte. En esta fase pueden suceder cosas llamativas para ti, como comprarte una casa nueva, hacer nuevos amigos o grandes viajes.
4. Y por fin, la Etapa Final: es la integración en el
proceso deseado de reestructuración. Cada uno de los cónyuges se siente plenamente establecido en su
nueva identidad, como una persona soltera. Si hay una nueva relación amorosa, él o ella, se siente libre para conocerla, sin culpa o resentimiento.
Cada individuo se ve a sí mismo capaz, con fuerzas y debilidades y se siente más propenso a aceptar a su ex cónyuge.
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